viernes, 5 de diciembre de 2008

jueves, 20 de noviembre de 2008

Trujillo es Huanchaco

Hermoso atardecer en Huanchaco, uno de los lugares más visitados por los turistas al llegar a Trujillo...Lugar donde se mesclan tradición...romanticismo...aventura....

Trujillo es historia

Chan Chan patrimonio de la humanidad
Imagen del degollador en la Huaca del Sol y la Luna
Moderno Museo de sitio en Chan Chan
Lugar donde enterraban a los sacerdotes en Chan Chan
Centro arquelógico de Chan Chan
Templo del Sol
Huaca El Dragón o Arco Iris

LLeva a Trujillo en el corazón


La Plaza Principal de Trujillo


El majestuoso monumento de La Libertad







La Catedral




El Palacio Municipal

miércoles, 8 de octubre de 2008

La Marinera

Marinera: Los orígenes
La Marinera es el Baile Nacional del Perú. Tiene sus origenes en el simbolismo y leyenda, nacida en un ambiente criollo de mucha peruanidad. La historia dice que los españoles al llegar al Perú encontraron al norte de Lima en el hoy territorio de los departamentos de la Libertad y Lambayeque, sobre la costa del Océano Pacífico, un baile a quien los nativos llamaban "Baile de Tierra Baja" (Marinera) y "Baile de Tierra Alta" (Tondero).
Ricardo Palma en su libro "Tradiciones Peruanas" escribió que a fines del Siglo XVIII Don Baltazar Jaime Martínez de Compagnon, Obispo de Trujillo, a quien llamó el "Obispo de la Lisura", describió los bailes nativos de tierra alta y baja. Con el tiempo este baile de tierra baja fue modificándose tomando aportes y influencias de pasos de baile, música, vestuarios y instrumentos españoles, andinos y africanos; propio del meztisaje que ocurrió en esta parte del Perú con la llegada de españoles y negros africanos ya con la influencia caribeña. Y de este mestizaje de "tierra alta", Huayno, Zamacueca, Jota Aragoneza, Fandango y el minue francés, nacio la hoy conocida Marinera. Tras pasar por periodos de olvidos y de haber viajado por todo el cono sur cambiando de aires y nombres, se convirtio en la señorial, coqueta y atrevida Marinera que se ejecuta hoy en día. Por ende este es un baile propio y típico de la costa norte del Perú. Los españoles encontraron a los indígenas de la costa norte del Perú vistiendo el "Anaco" hecho de fibras naturales de la región. Esta prenda tenía una abertura por la que pasaba la cabeza a modo de poncho, pero enseñaba el cuerpo desnudo debajo de éste. Los españoles encontraron el Anaco semejante en manera al habito de las Carmelitas (orden religiosa) de la peninsula, y lo llamaron "Capus". El Virrey dió la ordenanza y obligó a que las indígenas usaran enagüa blanco debajo del anaco y cinturón tejido (faja) para amarrar la vestidura y de esa manera cubrir el púdor, y lo llamaron "Capus sobre Capus", porque las dos prendas pasaban por la cabeza. Los indígenas en rebeldía por este avasallamiento a su cultura y libertad y por la muerte del último inca en manos de los españoles, razgaron y tiñeron de negro sus ropas, quedando este acto de rebeldía como una distinción y tradición, y guardaron silencio por 300 años, hasta la independencia del Perú el 28 de Julio 1821.
En la época de la colonia para elaborar estos vestidos usaban telas de cortinas (razo, brocado) que eran desembarcadas en los puertos del litoral peruano. Siendo estos vestidos de colores variados y vistosos, ya que el Virrey designó un modelo y colores para cada ciudad y región adaptando lo indígena con lo español. Se dice que el Virrey designó a cada región según su similitud con las regiones de España, de allí el por que de que los atuendos llamados típicos del Perú tienen tantas semejanzas con los de España. El vestido blanco sólo se usaba para la boda matrimonial "in ad eternum". El vestido negro era de luto. Los vestidos ceremoniales llevaban plumas, pedrería, mostacillas, bordados, aplicaciones de espejos y monedas. La riqueza de los adornos y bobos en el vestido varía según sea de diario o de fiesta y según la posición económica de la persona. El vestido norteño es compuesto de dos piezas más el enagüa. La falda es amplia y se adornan con encajes y volados. El escote del "Capus sobre Capus" era de corte cuadrado pero a mediados del Siglo XIX se adoptó el corte redondo bajo la influencla de la moda francesa. La Marinera Norteña se baila descalza. En ese entonces las hijas de los Caciques usaban botines y las mujeres de la campiña no los usaban - se adorna con encajes. El cabello se puede llevar en un "Moño Vieja" o la "Rosca" o con trenzas rematadas con hilo de algodón, llevándolas, según la edad y situación social: niñas = adelante, jovenes casaderas = una para adelante y la otra para atrás, las casadas jóvenes = atras unidas por las puntas, viudas = sueltas hacia atras, a cualquier edad = cruzadas sobre la cabeza, a las mujeres que daban un mal paso = se les cortaba una trenza para que no salieran de sus casas. Se adorna el cabello con flores (Claveles, Geranios o Diamela), una pequeña peineta y la "Pajilla", "Tembleque" o "Pava". Por Alhajas: "Lloronas" "Las Tres Estaciones" o aretes de filigrana de oro, collar del mismo motivo de los artetes con un guardapelos o cruz, sortija y un camafeo de gargantilla. En la mano derecha un gracioso pañuelo y con la mano izquerda se sujeta y levanta la amplia falda para enseñar con lisura y donaire un lado de la pierna. Además completan este atuendo el chal "Paño'e Leche" y el sombrero de palma o de jipijapa y en algunas regiones la alforja donde las mujeres llebaban sus mercancias al mercado. Los hombres usaban zapatos aunque los mocheros no. Podían usar terno y poncho de Chalán o pantalón (negro o blanco) camisa blanca, faja tejida y poncho de avijero o campesino, completan el atuendo el pañuelo en punta al cuello, el sombrero de jipijapa y el pañuelo blanco en la mano derecha. El mochero solía llevar alforja y porrón de leche.
Existen 3 escuelas de Marinera muy bien diferenciadas por sus estilos. La Marinera Limeña que es más elegante o de salón, cadenciosa, se baila con zapatos y pañuelos. Es en tono mayor, es más alegre y jacarandosa y termina con resbalosa y fuga con movimientos muy rápidos. La Marinera Norteña o Costeña, las de Trujillo y Moche son más pícaras, movidas, coquetas, se bailan descalzas y con pañuelos. En Moche se baila con chal o rebozo. Las de Chiclayo y Monsefú se bailan también descalzas, son muy movidas, con cepillados de pies, saltitos, se juega con los sombreros y pañuelos, son bailes muy populares y más indígena, pero no por ello menos apreciadas, pues permiten el lucimiento de las parejas de bailarines al máximo. Los tonos van de menor a mayor y de mayor a menor de regreso. Es sensual, coqueta y más vivaz que la Limeña, y siempre se repite, de allí sale la voz de "No hay primera sin segunda". La Piurana es más sencilla y con más saltos, más parecida al Tondero. La Marinera Serrana (Sur y Andina) que tiene más influencia del Huayno. Generalmente en tono menor, con movimientos lentos, se repite dos veces y termina en fuga de Huayno. Tiene más elementos de mixtura (Mestizaje) tanto en sus pasos como en el vestuario e instrumentos, tales como Arequipa, Cajamarca, Ayacucho, Ancash. Todas tienen tanto semejanzas como diferencias entre sí, dependiendo de las influencias españolas, negroides y andinas de cada sector o región. Lo picaresco y gracia de la música con la intención burlesca de la letra unida a los típicos giros que incita a la alegre melodía, al mismo tiempo que la complejidad del ritmo es ejecutada es reenforzada por el criollo cajón. Inclusive en la coreografía queda establecida la influencia negroide, donde el hombre corteja y acosa mientras la mujer esquiva, desdeña y provoca. La música de la Marinera es tradicionalmente acompañada por un grupo de cuatro guitarristas con guitarras españolas (dos de los cuales cantan), el cajón criollo, las cucharas y las palmas de todos los presentes. La glosa consta de cuatro cuartos. El primer cuarto se habla del motivo, es la base de la canción. La coreografía esta compuesta de: espera, paseo, vuelta a la derecha, avance, coqueteo, pase, cambio, vuelta a la izquierda y a la derecha, escobillado, vuelta final y pase.
La Marinera no es otra cosa más que un coloquio amoroso en la que la pareja ejecuta movimientos imitando al caballo de paso, y al enamoramiento del gallo a la gallina, y los pañuelos al aire simbolizan el vuelo libre de las palomas que surcan el cielo azul en son de paz y amor. Las amplias y vistosas faldas se ondean al vaiven de la música como las olas del mar que acarician las playas del norte. Elegante y compleja, es una de esas raras danzas donde la mujer es la que marca el paso y el ritmo y lleva a su pareja (el hombre). El nombre se lo dio Abelardo Gamarra, "El Tunante" quien immortalizo en 1879 la heroica hazaña del Almirante Miguel Grau Seminario en el Húascar y a la Marina Peruana, en la guerra contra Chile en el Océano Pacífico.
La música la transcribió a papel la niña prodigio de entonces 12 años, Rosa Mercedes Ayarza, hermana de "Karamanduca".
La Marinera es femenina, coqueta, alegre, graciosa, elegante, garbosa, pícara, enamorada y apasionada, es el sentir de un pueblo con identidad y orgullo. La Marinera soy yo!

martes, 7 de octubre de 2008

Primavera 2008

Toda el colorido de la Primavera

domingo, 28 de septiembre de 2008

Trujillo es Primavera

Toda la alegría del Corso Primaveral y la belleza de hermosas mujeres como...Fiorella Flores...Trujillo es primavera.

Trujillo Vive la Primavera

Presentan a reinas y bastoneras del 58º Festival Internacional de la Primavera en Trujillo
En medio de gran expectativa se realizó la conferencia de prensa para la presentación oficial del 58º Festival Internacional de la Primavera en la ciudad de Trujillo.
Las diez reinas extranjeras y doce bastoneras norteamericanas llegaron a Trujillo el sábado 27 de setiembre para participar en las diversas actividades del 58º Festival Internacional de Primavera, que tendrá como fin de fiesta el Gran Corso Primaveral, el domingo 5 de octubre, luego de la tradicional Gran Parada Leonística y atractivo show artístico en el Estadio Mansiche.
Las diez soberanas extranjeras son Daniela Estefanía Mo (Bolivia), Josimara Santos Cardoso (Brasil), Katherine Lucia Hernández Sierra (Colombia), Thanya Román Mora (Ecuador), Jasmin Metso (Estados Unidos), Fernanda Vega Trujillo (México), Ambar Zambrano Cárdenas (Panamá), María Belén Franco Domaniczky (Paraguay), Ximena Badiha Echevarria Da Silva (Uruguay) y Geraldine Antonieta Aular Pachano (Venezuela).
Las doces bastoneras estadounidenses son Jacqueline Stare (Maryland), Harlie Dale (Virginia), Jamie Saffran (Florida), Tara Vozzola (Florida), Sasha Saltzman (Illinois), Jessica Klein (Ohio), Kayse Friedman (Ohio), Whitney Vandenraadt (New York), Heather Campbell (Pensylvania), Merri Francis Campbell (Pensylvania), Leann Campbell (Pensylvania) y Dana Zeno (Illinois).
El presidente del Club de Leones de Trujillo, Humberto Caro Infantas, remarcó que este tradicional festejo primaveral no sólo genera toda una fiesta popular, sino que lo más importante es su aporte social.
Los 80 mil dólares que se prevé recaudar este año serán destinados para un albergue del sector Buenos Aires en el distrito de Víctor Larco, dijo.
También recordó que a lo largo de su historia, el festival ha recolectado unos dos millones de dólares, dinero que siempre se ha invertido en obras sociales para los sectores marginales de Trujillo.
Como ya es costumbre, el grupo de reinas y bastoneras cumplirá una serie de actividades sociales. Poco antes de la conferencia, compartieron un desayuno con 200 niños y niñas de escasos recursos económicos.
La actividad más esperada, es el gran corso primaveral, que se realizará el domingo 5 de octubre. El recorrido partirá a las 13:00 horas cerca del estadio Mansiche y continuará por las avenidas España, Juan Pablo II y América Sur.
La seguridad está confirmada con la Policía Nacional, la Compañía de Bomberos, Defensa Civil y otras instituciones.
El Festival de la Primavera es una de las celebraciones más importantes y características de Trujillo junto con el Festival de la marinera. Ambos concitan la mayor cantidad de turistas en el año a esta ciudad norteña.

domingo, 7 de septiembre de 2008

María Julia

Toda la emoción de la trujillana María Julia Mantilla al ser proclamada como Miss Mundo en el 2003

jueves, 26 de junio de 2008

DESDE TRUJILLO PARA TODO EL MUNDO

Nuestra querida Maju, iluminando con su deslumbrante belleza el Estadio Mansiche
Nuestra Marinera en todo su explendor, la belleza, el encanto y el señorío de la mujer trujillana puesta de manifiesta en la fiesta del fútbol.

jueves, 24 de enero de 2008

La Fiesta de la Marinera

CABALLOS DE PASO

EL ENCANTO DE LA MARINERA

La marinera es una danza de pareja de extraordinaria belleza, que representa un tema universal: El amor, el cortejo, la parte esencial del enamoramiento. Apasionados bailarines danzan como movidos por resortes celestiales, haciendo de este baile una mescla de pasión y ensueño. Aquellas criaturas danzan en pleno contacto con la tierra, pero en la combinación de pasos y giros destilan destellos de cielo que hacen sin ninguna duda de este baile tradicional algo extraordinario y hermoso. Sello caracterísitco de esta danza es su autenticidad, elegancia y originalidad de movimientos. En la complejidad de pasos destacan el coqueteo, juego de galanteos y requiebres entre los danzantes y el cepillado con los pies; sin dejar de destacar la picardía en el batir del pañuelo, el sombrero y por cierto el manejo del vestido por la mujer.
Trujillo, con total justicia, tiene la denominación de Capital Nacional de la Marinera, ninguna ciudad de nuestro país ha hecho tanto por difundir y fortalecer esta danza nacional, en ese sentido, todos los años a fines del mes de enero se realiza en nuestra ciudad el Festival de la Marinera en el Coliseo Cerrado Gran Chimú, organizado por el Club Libertad. A esta fiesta acuden danzantes y cultores de la Marinera desde difentes rincones de nuestra patria a participar y gozar de esta tradicional fiesta que pone a Trujillo en la noticia y en el centro de la emoción que acompaña las finales de las diferentes categorías participantes.
En síntesis la Marinera no es otra cosa más que un coloquio amoroso en la que la pareja ejecuta movimientos imitando al caballo de paso, y al enamoramiento del gallo a la gallina, y los pañuelos al aire simbolizan el vuelo libre de las palomas que surcan el cielo azul en son de paz y amor. Las amplias y vistosas faldas se ondean al vaiven de la música como las olas del mar que acarician las playas del norte. Elegante y compleja, es una de esas raras danzas donde la mujer es la que marca el paso y el ritmo y lleva a su pareja (el hombre).

Trujillo en el corazón

Trujillo y su majestuosa Plaza de Armas...

Trujillo es Turismo

Trujillo es ...

Silvia Cornejo

Trujillana Miss Perú

Trujillo...Los orígenes

En algún lugar de España palpita Trujillo
Trujillo es la aventura hecha piedra. El recuerdo del descubrimiento de América y de sus gestas se perpetúa en sus linajudas casas, en sus estrechas y empinadas calles, en sus generosas plazas…, al fin y al cabo Trujillo es cuna de conquistadores. Junto a tantos valientes aventureros anónimos, aquí nació la estirpe de los Pizarro, que pasó a la historia como artífice del milagro del Perú. Francisco, una especie de semidiós retratado por la leyenda como un bastardo abandonado en la iglesia de Santa María y criado por una cerda, y sus hermanos Hernando, Juan y Gonzalo, fueron una generación mítica. Su paisano Francisco de Orellana se enroló con Gonzalo Pizarro en su expedición al oriente ecuatoriano y se encontró frente a frente con el Amazonas. Otro gigante trujillano es Diego García de Paredes – EL Sansón de Extremadura- cuyas proezas en Granada, Málaga y Ronda y su legendaria participación en las guerras de Italia le hacen merecedor del sobrenombre. Otros personajes no menos ilustres ven la luz en esta villa, entre ellos Juan de Carvajal, religioso del siglo XV que regentó la diócesis de Plasencia durante veinte años, y el dominico Diego de Chávez, intimo de Santa Teresa, a quien Felipe II confía la dirección espiritual del príncipe Carlos.
Entre el Tajo y la sierra de Montánchez, la antañona ciudad se alza sobre una penillanura pedregosa vestida de granito, con el aire batallador que le dan murallas y torres.
Corona la postal un castillo de origen romano en lo alto de un cerro. Ya lo dice el viejo dicho.”Cuando vayas a Trujillo, por donde entrares hallarás una legua de berrocales”. La ciudad se asienta en el territorio más elevado de la provincia, en que encinas, alcornoques, olivos y cereales salpican sus horizontes abiertos.
Tras un largo bagaje histórico que tiene por protagonistas a celtas y griegos, los romanos la bautizaron Turgalium, y en honor de un dios latino llamado Turgalum levantaron su fortaleza. Los musulmanes llegaron en el siglo IX y construyeron las murallas, las torres y el aljibe. Entre el imperio de la media luna y el de la cruz, la villa vive con los nombres de Turgiela y Truxillo, hasta que Fernando III la conquista definitivamente el 25 de enero de 1232, con milagro incluido. Entre las dos torres que custodiaban la puerta de la fortaleza se apareció la Virgen en el último momento para insuflar fuerza a los cristianos. Por eso, Feduchi levanta una capilla sobre la torre del Homenaje bajo la advocación de la Virgen de la Victoria, patrona del lugar, a quien se festeja en septiembre con pregones, conciertos, zarzuelas, capeas y vaquillas. En el año 1428 recibe el rango de ciudad de la infanta Catalina y cuatro años después el rey Juan II le concede los títulos de Muy noble y muy leal. Trujillo aparece como baluarte en la guerra contra Alfonso V de Portugal. Al morir el rey de Aragón se establecen en esta villa las bases de la unidad nacional sobre la fórmula de “tanto monta, monta tanto Isabel como Fernando”. Por esta época se levanta a la entrada de Trujillo la imponente picota gótica rematada con una cruz de Santiago que luce su escudo. Con el descubrimiento de América el lugar será centro de reclutamiento y a sus arcas llegarán preciados tesoros del Nuevo Mundo.
A 46 Km. de Cáceres y con más de 10.000 habitantes, Trujillo nos cuenta su historia desde lo alto de su colina. La ciudad intramuros es conocida como la Villa. Entre calles pendientes y angostas, casonas y palacios de ilustres linajes y recoletas plazuelas podemos viajar al medievo.
De la muralla quedan en pie treinta y dos torreones, y sobre un cerro rocaso llamado Cabeza del Zorro se levanta el castillo de torres cuadradas, construido por los aganeros hacia el siglo X sobre los cimientos de una fortaleza romana. Sirvió de cobijo a doña Juana la Beltraneja y se rindió a la reina católica tras la muerte del marqués de Villena. Vio rodar por sus laderas a don Álvaro de Luna en encarnizada batalla, y nos recibe con una puerta de triple arcada de herradura bajo bóvedas de rojo ladrillo. Entrando por la recia puerta de Santiago –la única que queda de las seis que tuvo junto con el arco de San Andrés y del Triunfo- comienza el espectáculo con la casa de los Sanz Orozco, el palacio de los marqueses de Santa Marta, la iglesia románica de Santiago, el templo de Santiago y sus notables tumbas, la casa de Casco, donde la tradición ubica el nacimiento de Francisco Pizarro, el palacio de Piedras Albas…Austera y noble como ninguna otra se alza con su torre la casa de Luís Chaves, del siglo XV, la noble morada delicada rejería que alojó a los Reyes Católicos.
La iglesia de Santa María la Mayor, mezquita hasta la Reconquista y osario de legendarios linajes, es la joya arquitectónica de Trujillo. Este bello templo románico del siglo XIII de tres naves y espectacular torre, reedificado en el siglo XV, guarda un sublime retablo con 24 tablas pintadas por Fernando Gallego y los restos de García de Paredes. Muy cerca se encuentra la ruinosa mansión del capitán Gonzalo Pizarro, padre biológico del mítico Francisco, cuyo escudo pervive sobre el arco gótico de su puerta, el mismo que otorga Carlos V al conquistador del Perú. En la plazuela de los Moriscos, presidida por las ruinas de San Francisco la Real, duerme el Trujillo judío. Cerca de la puerta de San Andrés descansa la casa de los Escobar, donde naciera Diego Chávez, con su escalera exterior, torre defensiva y ventanales góticos. Pero Trujillo palpita en su generosa Plaza Mayor, toda una oda monumental al Descubrimiento. Escenario de sus festejos taurinos y ágora de los trujillanos, está flanqueada en tres de sus lados por los portales llamados del lienzo, del pan y de la verdura. La estatua ecuestre de Pizarro, obra del americano Rumsey, inmortaliza su gesta. En las noches de luna, cuando el calor aprieta, dicen que su caballo baja del pedestal y bebe agua. El suntuoso palacio plateresco del marqués de la Conquista, levantado por Hernando Pizarro, el del duque de San Carlos, del siglo XVII, con su soberbio balcón de esquina, el renacentista de Piedra Albas, la iglesia gótica de San Martín, levantada entre los siglos XIV y XVI con una portada gótica y otra renacentista, y el viejo ayuntamiento pregonan sus glorias.